Cuando Fanatec presentó las bases para volante Podium Wheel Base DD1 y DD2, estas representaban la primera generación de arquitectura de tracción directa diseñada para las carreras de simulación a gran escala. Incorporaban un motor outrunner a medida, desarrollado para ofrecer un alto par motor y una gran capacidad de respuesta.
En los motores de rotor externo, el rotor se encuentra en el exterior y gira alrededor de un estator fijo. Esta configuración destaca por su densidad de par, lo que la hacía ideal para una plataforma de alta gama. El diseño también planteaba algunos retos térmicos inherentes:
Estas características hicieron que la gestión térmica fuera un aspecto clave de la ingeniería desde el principio.
Los modelos DD1 y DD2 no solo eran potentes, sino que también eran técnicamente ambiciosos. Incorporaban un control del motor integrado en la base, además de la transmisión inalámbrica de datos y energía en el centro del motor (lo que permitía que el eje girara libremente sin conexiones físicas). Esto se logró mediante una combinación de comunicación por infrarrojos y acoplamiento inductivo.
Este nivel de integración aumentó aún más la complejidad térmica. El sistema combinaba:
A pesar de las exhaustivas medidas de optimización, la refrigeración pasiva por sí sola no resultaba suficiente. Fanatec incorporó un único ventilador de bajas revoluciones para facilitar el flujo de aire a través de la carcasa. En condiciones normales de uso, este ventilador funcionaba de forma prácticamente silenciosa, al tiempo que garantizaba unas temperaturas de funcionamiento estables bajo una carga prolongada.
Con la introducción del CSL DD, Fanatec pasó a una arquitectura de segunda generación basada en un diseño de motor inrunner a medida. En esta configuración, el rotor gira dentro de una carcasa exterior fija, lo que cambia radicalmente la forma en que se gestiona el calor.
Los rodamientos internos ofrecen claras ventajas térmicas:
Fanatec combinó esto con la tecnología FluxBarrier, lo que mejoró la eficiencia electromagnética y redujo la generación de calor innecesario. El resultado fue una base de servo que ofrecía el rendimiento necesario para la retroalimentación de fuerza en las carreras de simulación, al tiempo que funcionaba sin refrigeración activa.
La propia carcasa se convirtió en parte de la solución térmica. Su estructura de aluminio con aletas actúa como disipador de calor, con la ventaja añadida de que incorpora ranuras para tuercas en T que permiten el montaje lateral.
Este enfoque demostró ser escalable. Los modelos ClubSport DD y ClubSport DD+ ampliaron esa misma arquitectura a niveles de par más elevados sin necesidad de ventiladores. La eficiencia térmica mejoró al mismo tiempo que el rendimiento, lo que permitió mantener una potencia constante sin necesidad de ventilación activa.
El Podium DD (2026) se basa en la misma tecnología de motor interno y FluxBarrier, y supone un hito en eficiencia térmica: es la primera base Fanatec que supera el par motor del DD2 original sin renunciar al diseño de refrigeración pasiva.
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